lunes, 10 de agosto de 2009

Recursos literarios

Recursos literarios

Seguro que te has dado cuenta de que los escritores literarios emplean un lenguaje especial en sus obras, muy diferente del que tú utilizas en una redacción o en una conversación con tus amigos. Esto ocurre porque, al escribir, se sirven de los llamados recursos literarios o estilísticos: metáfora, personificación, hipérbaton... ¿Los conoces?

¿QUÉ SON LOS RECURSOS LITERARIOS?

Es lógico que los autores literarios utilicen el lenguaje de una manera especial, tanto en verso como en prosa, porque la literatura es una forma de expresión artística, y los escritores se valen de la palabra para crear belleza, de igual modo que, por ejemplo, un pintor utiliza el color y la imagen.

Al crear una obra, el autor intenta transmitir un mensaje determinado; pero, sobre todo, cuida muy especialmente la forma en que lo hace, procurando que su lenguaje sea expresivo, sugerente, emotivo... Para ello, emplea una serie de recursos, como repetir palabras o sonidos, eliminar otros, jugar con los significados, modificándolos, exagerándolos, etc., que consiguen diferenciar claramente el lenguaje literario del que usamos normalmente. Estos métodos son los que conocemos como recursos literarios o estilísticos, o también, como figuras retóricas.

Existen tres tipos principales de recursos literarios: los semánticos, los sonoros y los gramaticales. A continuación, conocerás algunas de las formas más características de cada grupo.

RECURSOS SEMÁNTICOS

Los recursos semánticos son los que afectan al significado que las palabras adquieren en el texto. Los más habituales son los siguientes:

Comparación o símil: establece una relación de semejanza, es decir, una comparación, entre dos palabras o ideas, utilizando distintos elementos comparativos: como, tal, igual que, parece, etc.

El dormir es como un puente
que va del hoy al mañana.
Por debajo, como un sueño,
pasa el agua.
(Juan R. Jiménez)

Metáfora: quizá sea la figura de mayor valor artístico y de mayor fuerza expresiva. Consiste en trasladar el nombre de un elemento a otro con el que tiene una relación de analogía; es decir, en identificar a una persona, animal o cosa con otro ser porque tienen algo en común. Algunas son sencillas de identificar:

La Luna es entre las nubes
una pastora de plata.
(Juan R. Jiménez)

Pero, en otras ocasiones, se necesita ayuda para descifrarlas, como en este inicio de un poema de Góngora dedicado al nacimiento de Cristo:

Caído se le ha un clavel (Niño Jesús)
hoy a la Aurora del seno...(Virgen María)

Metonimia: como la metáfora, consiste en nombrar una realidad con el nombre de otra; pero, en este caso, la relación que se establece entre ambas puede ser muy variada: entra la causa y el efecto (la “dolorosa”, por la cuenta que hay que pagar), entre el instrumento y el que lo maneja (“una de las mejores plumas del país” por un escritor determinado), entre el lugar y el producto que de él procede (“bebían en fino bohemia”, por copas de cristal de Bohemia), entre el autor y su obra ("Se ha subastado un Picasso”, por un cuadro de Picasso), entre el continente y el contenido (“se ha tomado dos vasos”), etc.

Oh, siempre gloriosa, patria mía,
tanto por plumas cuanto por espadas...

[plumas por escritores; espadas por soldados]
(Luis de Góngora)

Personificación: consiste en atribuir cualidades o acciones humanas a seres que no lo son, como los animales, las plantas o los objetos.

Tú, viejo Duero, sonríes
entre tus barbas de plata.
(Gerardo Diego)

Hipérbole: consiste en exagerar los rasgos de una persona o cosa, ya por exceso (“veloz como el rayo”), o por defecto (“más lento que una tortuga”):

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
(Francisco de Quevedo)

Antítesis: contraposición de dos palabras o frases de significado opuesto, con el fin de enfatizar el contraste de ideas o sensaciones.

Fuego es el agua, el céfiro pesado,
sierpes las flores, arenal el prado.
(Lope de Vega)

Ironía: expresión de lo contrario de lo que realmente se quiere decir o se siente. En el lenguaje coloquial se utiliza constantemente; por ejemplo, cuando decimos: ¡qué bonito!, para enfatizar una mala acción o un error. El siguiente ejemplo es de Góngora, que, contrariado porque el conde de Lemos no le había invitado a ir en su séquito a Nápoles y había preferido a otros escritores, dice:

Como sobran tan doctos españoles
a ninguno ofrecí la musa mía.

RECURSOS FÓNICOS O SONOROS

Los recursos fónicos se valen de los sonidos de las palabras para producir determinados efectos o sensaciones: ritmo, sosiego, ruidos concretos, etc. Los más utilizados suelen ser la aliteración y la onomatopeya.

Aliteración: repetición de uno o varios fonemas con intención expresiva, para reforzar ciertas emociones y sensaciones. Por ejemplo, la repetición de la r suele dar sensación de movimiento; el de la u, de oscuridad o angustia. ¿Qué te transmite a ti la aliteración de la l en los siguientes ejemplos?

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero...
(Miguel Hernández)
Con el ala aleve del leve abanico.
(Rubén Darío)

Onomatopeya: palabra o frase cuyos sonidos sugieren el de la realidad a la que se refieren: tictac, tintineo, guirigay, murmullo, traqueteo, zumbido, zigzag, gorgoteo, cuco, croar...

Un no sé qué que quedan balbuciendo.
(San Juan de la Cruz)

RECURSOS GRAMATICALES

Los recursos gramaticales juegan con las palabras: añadiendo o suprimiendo algunas, repitiéndolas, cambiando su orden natural, etc. También afectan a ciertas estructuras. Los recursos gramaticales más conocidos son estos:

Epíteto: adjetivo calificativo que insiste sobre una cualidad ya conocida e intrínseca al significado del sustantivo, por lo que no añade ninguna información (“Dejó su huella en la blanca nieve). Suele aparecer antepuesto al sustantivo, y su principal valor es transmitir la realidad desde el punto de vista personal del autor.

El río va corriendo,
entre sombrías huertas
y grises olivarles
por los alegres campos de Baeza.
(Antonio Machado)

Asíndeton: consiste en la supresión intencionada de nexos, sobre todo, de la conjunción y:

Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero...
(Fray Luis de León)

Polisíndeton: es el recurso contrario al asíndeton, pues se basa en la multiplicación de nexos innecesarios, siendo lo más habitual la repetición de la conjunción y:

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
(Rubén Darío)

Anáfora: repetición de una o varias palabras al comienzo de las frases o versos, para conseguir efectos sonoros o para remarcar una idea:

Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro
fugaz, pasado
baldío, turbio.
(Miguel Hernández)

Hipérbaton: alteración del orden normal de las palabras de una frase:

Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
(Gustavo A. Bécquer)

Paralelismo: consiste en repetir estructuras similares:

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
(Gustavo A. Bécquer)

OTROS RECURSOS

Existen otras formas de plasmar o manejar el lenguaje literario que no se incluyen en ninguno de los grupos anteriores, pero que merece la pena que conozcas porque aportan originalidad y diversidad a la literatura, y a ti seguro que te resultan muy divertidas. Entre ellas, destacan las greguerías, los caligramas y los acrósticos.


Greguerías:
afirmaciones ingeniosas y divertidas, escritas en prosa, que se basan en la trasgresión de la lógica establecida. Su creador y principal representante fue el escritor español Ramón Gómez de la Serna, autor de los siguientes ejemplos de greguerías:

El péndulo del reloj acuna las horas.
El león tiene en la punta de la cola la brocha de afeitar.
Aparecen días tan húmedos que hasta los tenedores sienten reuma.
Las románticas se tocaban un bucle como si hablasen por teléfono con ellas mismas.

Caligrama: poema cuyas palabras se colocan formando un dibujo que explica el contenido que se transmite en la poesía. Uno de los ejemplos más famosos es el poema titulado “La paloma apuñalada y el surtidor”, del poeta francés Apollinaire.

Acróstico: grupo de frases, palabras o versos, cuyas letras iniciales o finales, leídas verticalmente, forman una palabra, un nombre o una frase.

Leer es... soñar, recitar, actuar, buscar y encontrar;
Imaginar lugares lejanos y hasta allí viajar.
Borramos malos recuerdos cuando leemos;
Recordamos lo maravilloso, y soñamos con lo que vendrá.
Otros, los que no leen, se pierden todo lo que nosotros vemos.